jueves, 21 de noviembre de 2024

ORIGEN DE HALLOWEEN

 

 

 




La palabra Halloween o Hallowe'en (‘víspera de los Santos’) es de origen cristiano y procede de la forma escocesa All Hallows' Eve (víspera de Todos los Santos): even es el término escocés para ‘víspera’ o ‘noche’​ y se contrae a e'en o een; con el tiempo, (All) Hallow(s) E(v)en se convirtió en Hallowe'en. Un término equivalente a All Hallows Eve está atestiguado en inglés antiguo.

 





Historia una teoría sostiene que muchas tradiciones de Halloween se vieron influidas por las fiestas celtas de la cosecha, en particular la fiesta gaélica de Samhain, que se cree que tiene raíces paganas. Algunos van m
ás allá y sugieren que Samhain podría haber sido cristianizado como Día de Todos los Santos, junto con su víspera, por la Iglesia primitiva. Otros académicos creen que Halloween comenzó únicamente como una fiesta cristiana, siendo la vigilia del Día de Todos los Santos.1 Celebrada en Irlanda y Escocia durante siglos, los inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron muchas costumbres de Halloween a Norteamérica en el siglo XIX, y luego, por influencia estadounidense, Halloween se extendió a otros países a finales del siglo XX y principios del XXI.

 

Una teoría sostiene que muchas tradiciones de Halloween se vieron influidas por las fiestas celtas de la cosecha, en particular la Q Samhain, que se cree que tiene raíces. ​ Algunos van más allá y sugieren que Samhain podría haber sido cristianizado como Día de Todos los Santos, junto con su víspera, por la Iglesia primitiva. Otros académicos creen que Halloween tenía orígenes cristianos y costumbres históricas

cristianismo (como Navidad, Pascua y Pentecostés) tenían vigilias que comenzaban la noche anterior, al igual que la fiesta de jack-o’-lantern por las almas recientemente fallecidas que aún no han llegado al Cielo. Varias iglesias celebraban conmemoraciones de todos los santos y mártires en distintas fechas, la mayoría en primavera. En la Edesa romana del siglo IV se celebraba el 13 de mayo, y el 13 de mayo de 609, el Papa Bonifacio IV consagró el Panteón de Roma a Santa María y todos los mártires.